La calidad se descubre cuando ya es reclamo.
Cámaras + IA inspeccionan cada pieza EN la línea: el defecto se detiene adentro, no en el cliente.
Leonardo estudiaba las máquinas por dentro. Nosotros ponemos ojos, memoria y voz a tu línea de producción.
Cámaras + IA inspeccionan cada pieza EN la línea: el defecto se detiene adentro, no en el cliente.
Cada línea reporta sola: producción, ritmo, paros con causa. El tablero vive en Da Vinci Central.
Horas, vibración y temperatura anticipan la avería: el taller se programa antes del paro, no después.
Cámaras + IA que ven tu línea: cuentan piezas, detectan defectos, verifican empaque y etiquetado — sin detener nada y sin ojos cansados.
Cada línea, turno y máquina reportando sola: producción, ritmo, paros y causas. El tablero vive en Da Vinci Central.
Inspección visual automática y registro de cada lote: qué salió, con qué parámetros, quién lo liberó. Trazabilidad completa sin papeles.
Disponibilidad, rendimiento y calidad calculados solos. La junta de producción empieza con números, no con opiniones.
Horas de uso, vibración y temperatura anticipan la falla: el mantenimiento se programa antes del paro, no después.
Reportes de operadores por voz o tablet que se registran solos — adiós a la hoja que alguien captura al día siguiente.
Programa de producción sugerido según pedidos reales, inventarios y capacidad — recalculado cuando algo cambia.
Detección de EPP faltante y zonas de riesgo invadidas, con alertas al supervisor en el momento.
Líneas en vivo, OEE, visión artificial, calidad y mantenimiento. Ábrela y simula un paro.
No hace falta digitalizar toda la planta de golpe: el Método Da Vinci aplica igual aquí — mapeamos una línea, montamos el primer módulo (visión, monitoreo o calidad) y crecemos línea por línea con resultados medibles.
El primer paso es un diagnóstico gratuito: mapeamos una parte de tu operación y te decimos, con claridad, dónde la IA te genera retorno.